Lácteos y veganismo

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En general, el veganismo rechaza cualquier tipo de explotación animal. Mucha gente cree, sin embargo, que utilizar la leche de las vacas no conlleva ningún mal. Se tiene la imagen idílica de que las vacas son como nos las muestra la publicidad: libres y agradecidas a la empresa que las explota. Pero, la realidad es muy distinta.

Una vaca lechera tanto en una granja industrial como ecológica es simplemente una propiedad. Es un medio para ganar dinero. Se crían con el fin de que sean productivas para el ganadero y la calidad y duración de su vida depende de esta productividad.

¿Dónde está el ternero?

Una de las preguntas clave que podemos hacer es «¿dónde está el ternero?«. Sabemos que las vacas no dan leche como da agua un grifo. Las vacas, como todas las hembras de mamífero, tienen que quedarse embarazadas y dar a luz, para que las glándulas mamarias den leche.
A las vacas, se las insemina cada año aproximadamente. Si el ternero que nace de ese embarazo es macho, es separado de su madre al poco tiempo para que no se beba la leche que irá al consumo humano. Su destino es ser vendido para carne. Acabará, después de una corta vida de encierro, en el matadero… La carne de ternera que se vende en los supermercados es, en definitiva, un producto más de la explotación lechera.

Las vacas son matadas cuando dejan de ser rentables

Por otro lado, a ningún empresario/a le interesa alimentar a animales que no le son productivos. Aproximadamente a los 5 años, después de dar a luz a 4 o 5 terneritos/as, las vacas son mucho menos productivas, por lo que se las lleva al matadero y son sustituidas por sus hijas. Una vaca puede vivir entre 20 y 25 años, pero se las mata a los 5 años. Su carne, su cuero, sus huesos, etc. serán aprovechados también por la industria.
Esta descripción es muy fría y está bastante deshumanizada, pero la realidad es bastante más cruda, pues podemos imaginarnos el sufrimiento que causa tanto a la madre como a los/as hijos/as la separación, o las formas de inseminación, el marcado del «ganado», etc…

Conclusión

  • Las vacas son propiedades cuya explotación frustra sus intereses básicos a la libertad a la relación con sus hijos/as y prójimos…y a la vida. La vaca y su descendencia son verdaderos esclavas/os. Promover los lácteos es perpetuar esta dominación.
  • La vida de la vaca no es respetada. La vida de la vaca depende de si es productiva o no, cuando deja de serlo (a los 5 años aprox.) se la lleva al matadero.
  • La industria láctea es la misma industria que la de la carne o el cuero: los filetes de ternera son los cadáveres de los hijos de las vacas lecheras y el cuero es la piel de las madres y de sus hijos.
  • Al igual que el color de piel, el sexo o nuestra inteligencia, la especie a la que pertenezcamos no nos hace más o menos dignos de respeto. Seamos vacas, cerdos, pollos, atunes o humanas a todas nos importa nuestra vida y deseamos vivirla en libertad.

¡Veganismo es respeto!

Nicolas Zaldivar

Redactor web con varios años de experiencia, anteriormente trabajando para dos agencias hispanoamericanas en Hartford, Connecticut.